Fibrilación y flúter auricular

La fibrilación y el flúter auricular son impulsos eléctricos muy rápidos que producen una contracción auricular extremadamente veloz, lo que hace que el ventrículo se contraiga de una forma más rápida y menos eficiente de lo normal.
Estos ritmos pueden ser esporádicos o persistentes. Durante la fibrilación o el flúter, las contracciones auriculares son tan veloces que las paredes de las aurículas simplemente se estremecen, por lo que al no haber una verdadera contracción, la sangre no es bombeada a los ventrículos. En la fibrilación, el ritmo auricular es irregular, por lo que el ritmo ventricular también lo es; en el flúter, los ritmos auriculares y ventriculares son, por lo general, uniformes. En ambos casos, los ventrículos laten más lentamente que las aurículas porque el nódulo auriculoventricular y el haz de His no pueden conducir impulsos eléctricos a una velocidad tan elevada y sólo uno de cada dos o cuatro impulsos consigue pasar. Sin embargo, aun así el latido de los ventrículos es tan rápido que no pueden llenarse por completo. Por consiguiente, el corazón bombea cantidades insuficientes de sangre, disminuye la presión arterial y existe un riesgo potencial de que aparezca insuficiencia cardíaca.
La fibrilación auricular o el flúter pueden aparecer sin que sean visibles otras señales de cardiopatía, pero lo más habitual es que haya un problema subyacente, como la enfermedad cardíaca reumática, una enfermedad de las arterias coronarias, la hipertensión arterial, el abuso de alcohol o una producción excesiva de hormona tiroidea (hipertiroidismo).

Síntomas y diagnóstico
Los síntomas de la fibrilación o flúter auricular dependen de la frecuencia con que se contraen los ventrículos. Si ésta es poco rápida (menos de 120 latidos por minuto) no se producirán síntomas, mientras que frecuencias más elevadas causan palpitaciones desagradables o malestar en el pecho. En la fibrilación auricular, el paciente puede percibir la irregularidad del ritmo cardíaco.
La reducida capacidad de bombeo del corazón puede provocar debilidad, desvanecimiento y ahogo. Algunas personas, sobre todo las de edad avanzada, desarrollan insuficiencia cardíaca, dolor torácico y shock.
En la fibrilación auricular, las aurículas no se vacían por completo en los ventrículos con cada latido, por lo que la sangre que queda en su interior puede quedar estancada y coagularse. Incluso pueden desprenderse trozos de coágulos, que pasan al interior del ventrículo izquierdo, penetran en la circulación general y pueden llegar hasta una arteria más pequeña y obstruirla (embolia). Sin embargo, lo más frecuente es que los trozos de un coágulo se desprendan poco después de que una fibrilación auricular retorne al ritmo normal, ya sea espontáneamente o mediante la aplicación de un tratamiento. La obstrucción de una arteria en el cerebro puede causar un ictus que, en raras ocasiones, es la primera señal de fibrilación auricular.
El diagnóstico de fibrilación o de flúter auricular se efectúa a partir de los síntomas y se confirma mediante un electrocardiograma (ECG). En la fibrilación auricular, el pulso es irregular, mientras en el flúter auricular tiene una tendencia a ser regular pero rápido.

Tratamiento
Los tratamientos para la fibrilación y el flúter auricular tienen como objetivo el control de la velocidad de contracción de los ventrículos, tratar el trastorno responsable del ritmo anómalo y restablecer el ritmo normal del corazón. En la fibrilación auricular se suministra, además, un tratamiento para prevenir coágulos y embolias.